Hospital San Agustín realiza una cirugía endoscópica de la vía lagrimal que elimina el lagrimeo constante sin cicatrices, sin dolor y con rápida recuperación.
El servicio de Otorrinolaringología de Hospital San Agustín, dirigido por el doctor Víctor Núñez, ofrece una técnica indolora para tratar la obstrucción de la vía lagrimal: una cirugía endoscópica que se realiza a través de la nariz, sin incisiones en la piel, sin cicatrices visibles y con un postoperatorio muy cómodo para el paciente.
El lagrimeo constante, frecuente en personas de edad avanzada, suele producirse por la obstrucción de los conductos que drenan las lágrimas hacia la nariz. Hasta hace poco, la solución era una cirugía externa que requería abrir la piel en la zona del lagrimal, un procedimiento más agresivo, doloroso y con cicatriz visible. “Esa es la principal razón por la que muchos pacientes mayores, que son quienes más lo sufren, rechazaban operarse”, explica el doctor Núñez.
La técnica endoscópica que ya se aplica en Hospital San Agustín evita todos estos inconvenientes. Se realiza con una pequeña cámara introducida por la nariz, lo que permite abrir el saco lagrimal desde dentro, sin heridas externas. Además, es indolora, suele practicarse únicamente con sedación —sin necesidad de anestesia general— y el paciente puede regresar a casa el mismo día, gracias a que se trata de una cirugía ambulatoria. “El postoperatorio es muy llevadero, sin dolor ni molestias, lo que hace que incluso los pacientes más mayores se adapten muy bien a la recuperación”, señala el especialista.
El proceso asistencial comienza en la consulta de Oftalmología. El oftalmólogo realiza el diagnóstico y, en caso de confirmarse la obstrucción de la vía lagrimal, deriva al paciente a Otorrinolaringología, donde se lleva a cabo la intervención.
Con esta técnica, Hospital San Agustín ofrece una solución eficaz y poco invasiva a un problema que durante años ha generado frustración en muchos pacientes. “Estamos resolviendo una patología que se había convertido en una especie de ‘tierra de nadie’ entre oftalmólogos y otorrinos. Ahora podemos dar respuesta con excelentes resultados y mejorar significativamente la calidad de vida de estas personas”, concluye el doctor Núñez.
