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El próximo domingo se celebra el Día Mundial del Corazón

Nuestro cardiólogo, el Dr. Villagómez Villegas nos ofrece una serie de pautas para cuidar nuestro corazón, con motivo de la celebración del Día Mundial del Corazón – 29 de septiembre-. Desde la Fundación Española del Corazón afirman que cada año mueren 17,9 millones de personas a causa de la enfermedad cardiovascular (ECV), que incluye las enfermedades cardiacas y cerebrovasculares. Hoy en día, la ECV es la la primera causa de muerte en todo el mundo.

Según afirma el Dr. Villagómez, el corazón humano es el encargado de mantener la circulación de la sangre para aportar nutrientes y oxígeno a todas las células de nuestro cuerpo. Esa función es indispensable para la vida, por tanto todas las medidas que podamos llevar a cabo para mantenerlo sano repercutirán en calidad y cantidad de años de vida.

El corazón está sometido a múltiples ‘amenazas’ que derivan en enfermedades, y que deterioran su correcto funcionamiento, incluso hasta provocar la muerte si finalmente claudica en su función. Para poder conocer mejor cómo cuidar nuestro corazón debemos identificar esas ‘amenazas’ y cómo prevenirlas y cómo tratarlas:

Infecciones. Ciertos microorganismos afectan directamente al corazón. La principal puerta de entrada a la circulación de esos microorganismos es la cavidad oral (dientes, encías y amígdalas). Revisiones odontológicas anuales, higiene dental diaria y tratamiento de amigdalitis con antibióticos cuando su médico lo indique son medidas preventivas suficientes para evitarlas.

Valvulopatías. Las válvulas están situadas dentro de las cavidades del corazón (aurículas y ventrículos), regulando la correcta dirección de la circulación sanguínea. Su deterioro viene determinado principalmente por el propio envejecimiento del corazón (valvulopatía degenerativa). No disponemos de medidas preventivas para este problema, sólo su tratamiento precoz cuando son graves.

Miocardiopatías. Afectación del corazón, concretamente del músculo (miocardio), por enfermedades genéticas ó adquiridas a lo largo de nuestra vida: genéticas – no hay medidas de prevención eficaces. Algunos tratamientos iniciados precozmente puede reducir su gravedad- ; consumo de tóxicos (alcohol, cocaína, etc) -evitarlos es la medida preventiva más eficaz-; medicamentos fuertes con efectos tóxicos para el corazón, pero indispensables para tratar otras enfermedades graves (algunos tipos de quimioterapia, etc). -la vigilancia del corazón por Unidades Especializadas de Cardio-oncología, puede minimizar o evitar esa toxicidad; hipertensión arterial mal controlada a lo largo de años – se encuadra dentro de los Factores de Riesgo Cardiovasculares (FRCV) clásicos, que detallamos más adelante-.

Enfermedad de las arterias coronarias: Son las arterias que aportan nutrientes y oxígeno al propio miocardio. Rodean al corazón por su zona exterior. Cuando se obstruyen por arteriosclerosis se desarrolla la llamada Cardiopatía Isquémica: angina de pecho o infarto de miocardio en su expresión más grave. La prevención más eficaz consiste en controlar los FRCV ya que son los principales responsables de dicha obstrucción, y consultar al médico cuando haya síntomas compatibles, como falta de aire o dolor de pecho.

El Dr. Villagómez prosigue y afirma que los FRCV están relacionados unos con otros. A veces si uno de ellos está presente provoca que aparezcan o se incrementen los demás. Por eso el planteamiento correcto debe ser vigilar y tratar todos a la vez y no uno de ellos individualmente. Los vamos a detallar:

Hipertensión Arterial: la presión arterial normal debe ser menor de 140/85 mmHg. Siempre que sea superior, aunque el sujeto no note síntomas, hay daño cardiovascular.

Tabaco, Drogas y Alcohol: tóxicos directos o generadores de arteriosclerosis coronaria.

Diabetes: el generador de arteriosclerosis coronaria más potente de todos.

Colesterol: el principal elemento que favorece el crecimiento de las placas de arteriosclerosis.

Obesidad y Sedentarismo: FRCV indirectos, ya que provocan o amplifican los factores previos.

Genética: ciertos antecedentes familiares pueden provocar más riesgo cardiovascular en un sujeto, pero hoy día se considera un FRCV de baja potencia y no evitable.

Desde estas líneas recomendamos adoptar Hábitos de Vida Cardiosaludables, medidas que podemos adaptar en nuestro día a día para controlar y corregir los FRCV: la medida de control más importante es llevar una vida activa, con ejercicio físico regular adaptado a las posibilidades de cada sujeto, pero al menos 5 horas a la semana. Un paseo a buen ritmo sin pausas puede ser suficiente.

Dieta Mediterránea, demostrada la más cardiosaludable en múltiples estudios científicos: mucha fruta, verdura y legumbres. Pocos hidratos de carbono y grasas. Nada de fritos y poco pan.

Estas dos medidas son suficientes para evitar la Obesidad y Sobrepeso, con lo que controlaremos mejor los demás FRCV como indicamos previamente.

Vigilarse la Tensión Arterial una vez cada 15 días a partir de los 40 años. Si supera lo normal debe consultar a su médico.

Realizarse un análisis de sangre una vez cada 2-3 años, y una vez al año a partir de los 40 años, para vigilar las cifras de glucosa y colesterol. Si superan los valores normales, consulte a su médico.

En resumen, en nuestra mano está prevenir de forma eficaz la aparición de enfermedades cardiovasculares, día a día. Su médico le puede orientar al respecto y ayudarle a vigilar su aparición y tratarlos si aparecen. No dude en consultarle.

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