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El alergólogo Dr. Alberto Caso explica las diferencias entre los síntomas

El alergólogo del equipo de profesionales de Hospital San Agustín (HSA) Dr. Alberto Caso Vázquez responde a una serie de cuestiones que, en primavera, se preguntan muchos pacientes. Además, este año, dada la pandemia de COVID-19 que nos invade, hay síntomas que pueden parecer similares y causar alarma en la población. En este sentido, el Dr. Alberto Caso explica las diferencias entre una y otra.

¿Qué provoca la alergia y qué provoca la COVID-19?

La alergia la provocan unas partículas llamadas alérgenos. Son sustancias que el organismo las reconoce como nocivas para él, generándose una reacción de rechazo. Como consecuencia de esa reacción se producen los síntomas de alergia.

Los alérgenos más frecuentes en la alergia respiratoria son los ácaros del polvo, los epitelios de animales, los hongos y los pólenes, siendo estos últimos los principales responsables de la llamada alergia primaveral. Entre los pólenes de nuestro entorno destacan el polen de las gramíneas, olivo y malezas, sin olvidar el del ciprés y el del plátano de sombra.

La COVID-19, sin embargo, es una infección provocada por un virus (SARS-CoV-2) que pertenece a la familia de los coronavirus y que produce una infección de vías respiratorias que puede variar entre unos casos leves y a veces incluso asintomáticos, cuadros pseudogripales, neumonías o cuadros muy intensos con complicaciones en todo el organismo que pueden ser mortales.

¿Cuáles son los síntomas de una y otra y cómo se distinguen?

Normalmente, los primeros síntomas de alergia suelen ser síntomas óculonasales (estornudos, secreción nasal, obstrucción nasal, picor de nariz y ojos muy intensos, lagrimeo, ojos enrojecidos…). Posteriormente se puede acompañar de síntomas respiratorios (tos, pitos y ahogos), produciéndose el asma bronquial alérgica. A veces comienza directamente con los síntomas respiratorios. La alergia provoca un intenso picor en nariz, paladar y ojos. La alergia cuando afecta a las vías respiratorias produce tos (normalmente no productiva), asfixia y ruidos en el pecho, aunque no da fiebre.

La infección por la COVID-19, en una primera fase, produce un cuadro de vías respiratorias similar a la gripe, acompañado de tos, de un intenso malestar general y fiebre de difícil control. Puede producir alteraciones neurológicas como la pérdida del olfato y del gusto. Estos síntomas son producidos por la infección vírica. Algunos pacientes presentan una segunda fase de síntomas de mucha mayor gravedad caracterizados por neumonías bilaterales, alteraciones de la coagulación y una tormenta inflamatoria que produce un deterioro muy intenso del estado de salud y amenaza la vida de los pacientes, requiriendo ingreso hospitalario y a veces en las Unidades de Cuidados Intensivos – UCI-.

Para el Dr. Alberto Caso se debe acudir al médico…

Cuanto antes diagnostiquemos una alergia, antes se podrá comenzar a poner solución a la misma.

Cuanto antes confirmemos o descartemos una infección por COVID-19 antes se pueden tomar las medidas epidemiológicas y de tratamiento precisas.

¿Hay que cambiar o suspender el tratamiento de la alergia ante el peligro del coronavirus?

No. No se debe suspender el tratamiento. El paciente alérgico y, en concreto, el asmático, cuando está controlado no supone un factor de riesgo para una mayor gravedad en caso de infección por la COVID-19, por lo que se recomienda que realicen el tratamiento completo.

El tratamiento se basa en 3 pilares: evitar los alérgenos, tratamiento farmacológico e inmunoterapia.

En cuanto a los fármacos utilizados habitualmente se encuentran los antihistamínicos sistémicos y tópicos, los corticoides intranasales, el tratamiento antiasmático (broncodilatadores, corticoides inhalados, corticoides orales y antagonistas de los leucotrienos). El tratamiento farmacológico dependerá de si se produce rinoconjuntivitis sola o con asma bronquial y de la gravedad e intensidad de los síntomas ya que, a veces, los cuadros alérgicos son graves y requieren tratamiento en los servicios de urgencias.

La inmunoterapia, son las vacunas de la alergia Estas consisten en la administración de dosis repetidas que contienen la sustancia a la que se es alérgico, lógicamente preparada para que no le produzca una reacción alérgica al administrársela. Pueden ser inyectables, sublinguales u orales (en comprimidos). Poco a poco modifican el sistema inmunológico del paciente alérgico para que se habitúe a la sustancia alergénica y deje de tener síntomas. Es el único tratamiento que puede terminar con la alergia del paciente y siempre debe ser prescrita por el alergólogo.

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