La primera línea que cuida de nosotros cada día
Cada 12 de abril se celebra el Día Mundial de la Atención Primaria, una fecha para recordar el valor de quienes están en la primera línea de la sanidad: médicas de familia, enfermeras, pediatras y otros profesionales que atienden, orientan y acompañan a sus pacientes desde el primer momento. En el Hospital San Agustín, en Dos Hermanas, este compromiso se personifica en profesionales como la doctora Isabel Pérez, la doctora Susana Brito, o la doctora Mónica Lerma García, referentes en un modelo de atención cercano, humano y resolutivo.
“La Atención Primaria no solo resuelve la mayoría de los problemas de salud, también previene, acompaña y mejora la calidad de vida de los pacientes”, destaca la doctora Susana Brito
Un pilar esencial que necesita apoyo
La Atención Primaria resuelve más del 80% de los problemas de salud, evitando derivaciones innecesarias y aliviando la presión hospitalaria. Aun así, es uno de los niveles más tensionados del sistema: altas cargas asistenciales, burocracia y falta de tiempo por paciente son desafíos diarios.
La doctora Brito subraya que “reforzar la Atención Primaria no es solo una necesidad, es una urgencia si queremos una sanidad sostenible y centrada en las personas”.
Más allá de la consulta: el valor del vínculo
Para las doctoras Pérez y Brito, la Atención Primaria es mucho más que una consulta médica. Es escucha, seguimiento, prevención, confianza. Un espacio donde los profesionales conocen a sus pacientes por su nombre, su contexto familiar, sus preocupaciones.
“El contacto continuo nos permite anticiparnos a problemas graves y acompañar a lo largo de toda la vida. Además, ver a un paciente en distintas etapas permite una atención más integral, más eficaz y más humana”. añade la doctora Susana Brito.
Compromiso real con la salud de Dos Hermanas
Desde el Hospital San Agustín, en Dos Hermanas, se reivindica el papel crucial de la Atención Primaria no solo como puerta de entrada al sistema, sino como su verdadera base.
Este 12 de abril, el mensaje es claro: cuidar a quienes cuidan es también una forma de sanar el sistema.
