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El Dr. Fernández Delgado, especialista en Medicina Interna y responsable de la Unidad de Tiroidismo y Diabetes de nuestro hospital, escribe un artículo sobre la diabetes, hoy 14 de noviembre, que se celebra el Día Mundial de esta enfermedad

El Dr. Fernández Delgado explica que hay dos tipos principales de diabetes, la diabetes mellitus tipo 1 y tipo 2. La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no puede fabricar la insulina suficiente o bien cuando ésta no actúa adecuadamente en los tejidos del organismo, esto es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

La insulina es una hormona que se encarga del metabolismo de la glucosa, desde su síntesis, a partir de los hidratos de carbono de los alimentos en el intestino, su distribución y uso, hasta el almacenamiento en el hígado, los músculos y el tejido adiposo. Además de la insulina, el páncreas produce otra hormona llamada glucagón, que ejerce el efecto contrario. La glucosa es una forma de azúcar que constituye la principal fuente de energía para el cuerpo humano.

La importancia de esta enfermedad radica en que además de producir problemas metabólicos, de forma crónica produce daño en el endotelio de los vasos sanguíneos de los distintos órganos dando lugar a complicaciones como infarto agudo de miocardio, ictus, enfermedad renal, ceguera, etc…

Diabetes mellitus tipo 1

La diabetes mellitus tipo1 es más frecuente antes de los 35 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. Las células del páncreas encargadas de fabricar insulina se destruyen y dejan de generarla. Suele tener una aparición brusca.

Diabetes mellitus tipo 2

La diabetes mellitus de tipo 2 se diagnostica en la edad media de la vida (por encima de los 40 años). Se produce esencialmente por una aparición de una progresiva resistencia de las células del hígado y de los músculos a la acción de la insulina.

Este tipo de diabetes esta en constante aumento en la actualidad debido a otro importante problema como es la obesidad.

Otros tipos de diabetes

Diabetes gestacional

Se diagnostica durante el embarazo y puede desaparecer después del parto.

Diabetes secundarias a Fármacos (por ejemplo, los corticoides) o por enfermedades genéticas menos frecuentes (pancreatitis crónica, etc.).

¿Cómo se diagnostica la diabetes?

Los primeros síntomas de la diabetes por elevación de la glucemia pueden ser:

– Necesidad de orinar con mucha frecuencia, llamada poliuria.

– Tener mucha sed: polidipsia.

– Tener mucha hambre: polifagia.

– También suele aparecer debilidad, pérdida de peso y molestias digestivas.

– No obstante, la diabetes mellitus tipo 2 puede no presentar síntomas durante años y diagnosticarse por un análisis de forma casual.

Diagnóstico clínico de la diabetes

– Síntomas de hiperglucemia y una analítica en cualquier momento del día para confirmar niveles de glucosa iguales o mayores a 200 mg/dl.

– Analítica en ayunas que detecta niveles de glucosa en sangre iguales o superiores a 126 mg/dl. Ayuna de 8 horas mínimo.

– Mediante test de sobrecarga oral a la glucosa, consistente en tomar 75 g de glucosa diluida en agua y permanecer en reposo durante las dos horas siguientes. A continuación, se miden las cifras de glucosa y se comparan con las tomadas antes de la prueba. Unas cifras iguales o superiores a 200 mg/dl confirmarían el diagnóstico de diabetes.

– Mediante una analítica especial que nos dice cómo han estado los niveles de glucosa en los últimos 3 meses que se llama hemoglobina glicosilada (hb1ac), y que si es igual o superior a 6,5% el diagnóstico de diabetes está establecido.

Hay casos que existe una elevación de los niveles de glucosa en sangre, pero ésta no alcanza el mínimo para considerarse diabetes, pero tampoco podemos considerarlo como no diabético. Estas personas van a pertenecer al grupo con alto riesgo de diabetes, antiguamente conocido como prediabetes. Los niveles de glucosa en ayunas están entre 100 y 125 mg/dl. Cuando dos horas después del test de sobrecarga oral a la glucosa los niveles de glucemia están entre 140 y 199 mg/dl. Cuando los niveles de hb1c están entre 5,5 y 6,4%.

¿Qué grupos de población tienen más riesgo de padecer la diabetes?

Se aconseja realizar un estudio de búsqueda de diabetes a todos los adultos con sobrepeso (índice de masa corporal mayor de 25 k/m2) y con otro de estos factores de riesgo adicional:

– Sedentarismo.

– Familiares de primer grado con diabetes.

– Mujeres con diagnostico previo de diabetes gestacional o que tuvieron un niño que nació con peso elevado (más de 4 kg).

– Hipertensos, es decir, con presión arterial por encima de 140/90 mm Hg o tratados con fármacos antihipertensivos.

– Alteraciones en el colesterol: HDL menor de 35 mg/dl y/o triglicéridos por encima de 250 mg/dl.

– Mujeres diagnosticadas de ovario poliquístico.

– Alteraciones de la glucosa en ayunas o intolerancia a la glucosa en una determinación anterior.

– Otras condiciones clínicas asociadas con resistencia a la insulina.

– Antecedentes de enfermedad cardiovascular.

¿Cuál es el tratamiento de la diabetes?

En el caso de la diabetes de tipo 1, el tratamiento es siempre la administración de insulina de por vida.

En la diabetes tipo 2, en general, se puede empezar por un programa de dieta y ejercicio cardiosaludables. Si esto no basta, es posible que el médico recomiende tomar antidiabéticos orales. Cuando los fármacos tampoco son suficientes, será necesario añadir insulina.

¿En qué consiste una dieta cardiosaludable?

– La ingesta de grasas saturadas ha de ser inferior al 7 % del total de calorías.

– El aceite de oliva tiene que ser la grasa predominante.

– Disminuir o eliminar las grasas de origen animal: mantequilla, crema de leche, tocino, etc. Es preferible sustituirlas por el consumo de pescado.

– Las carnes, pescados y huevos son ricos en proteínas y también contienen grasas, pero no hidratos de carbono.

– Comer poco y varias veces al día, evitando comidas copiosas y los azúcares de absorción rápida que elevan bruscamente los niveles de glucosa en la sangre.

Ejercicio cardiosaludable

La actividad física controla los niveles de glucemia en sangre, reduce el sobrepeso, mejora la calidad de vida del paciente y evita las posibles complicaciones que puedan surgir por el desarrollo de la enfermedad. El ejercicio físico ideal para la mayoría de los diabéticos es caminar, correr o montar en bicicleta al menos media hora diaria o 1 hora tres veces por semana. En caso de neuropatía o pie diabético, evitar ejercicios con riesgo de traumatismo.

Antidiabéticos orales

Sólo son útiles en la diabetes tipo 2. Cuando con la alimentación y el ejercicio no es suficiente para controlar este tipo de diabetes, se recurre a diferentes fármacos que ayudan a que el páncreas produzca más insulina o a que actúe mejor la que produce por sí mismo, o ayudan a la eliminación de la glucosa por la orina.

Insulina

Es el pilar del tratamiento de la diabetes tipo 1, pero también forma parte del tratamiento de la diabetes tipo 2. La insulina se debe administrar mediante una inyección subcutánea. Existen diferentes tipos de insulina que se diferencian fundamentalmente en el tiempo que tardan en hacer efecto y su duración (ultrarrápida, rápida, intermedia y lenta).

Con las diferentes pautas y tipos de insulina se intenta imitar lo que hace un páncreas de una persona sin diabetes. Las insulinas rápida y ultrarrápida se utilizan en cada comida para imitar el pico de insulina que produce el páncreas y asimilar los nutrientes ingeridos. Las insulinas lentas y ultralentas intentan imitar la secreción basal del páncreas (es la insulina que produce entre comidas o por la noche para mantener estables los niveles de glucosa en sangre).

Aunque la mayoría de las diabetes gestacionales desaparecen tras el parto, se recomienda un seguimiento para descartar que se haya hecho crónica.

Las mujeres que han sufrido diabetes gestacional deben hacerse un control al llegar a la menopausia, ya que en esta etapa podría volver a aparecer y convertirse en una diabetes tipo 2.

¿Por qué es un factor de riesgo cardiovascular tan relevante?

El exceso de glucosa en la sangre (hiperglucemia), daña progresivamente los vasos sanguíneos (arterias y venas) y acelera el proceso de arteriosclerosis aumentando el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular: angina, infarto agudo de miocardio (así como sus complicaciones), mortalidad postinfarto y la muerte súbita.

También incrementa la posibilidad de enfermedad cerebrovascular o afectación de las arterias periféricas.

La diabetes puede dañar diferentes órganos: los ojos, con disminución progresiva de visión que puede desembocar en ceguera; los riñones, con pérdida creciente de la función renal que puede terminar en diálisis; al sistema nervioso periférico con alteración de la sensibilidades de los miembros inferiores, lo que supone un grave riesgo de úlceras y amputaciones; al sistema nervioso autonómico con alteraciones digestivas, urinarias y de la esfera sexual (impotencia) y a las arterias de las extremidades inferiores con riesgo de amputaciones.

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