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El 28 de julio de cada año la OMS conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, con el objetivo de sensibilizar y dar a conocer las hepatitis víricas. La Doctora Castaño, de la Unidad de Aparato Digestivo de Hospital San Agustín, da respuesta a las principales dudas sobre esta patología que tanto preocupa a la sociedad.

 

¿Qué es la Hepatitis C?

El virus de la hepatitis C (VHC) causa infección aguda y crónica. Por lo general, la infección aguda es asintomática y aproximadamente un 15-45% de las personas infectadas elimina el virus espontáneamente sin necesidad de tratamiento alguno. El 55-85% restante desarrollará infección crónica, y en estos casos el riesgo de cirrosis hepática a los 20 años es del 15-30%.

La hepatitis C es prevalente en todo el mundo. Las regiones de la OMS más afectadas son las del Mediterráneo Oriental y Europa, con una prevalencia del 2,3% y 1,5% respectivamente. Un 3% de la población mundial está infectada con el VHC y alrededor de 170 millones de personas están infectadas crónicamente. 

¿Cómo se transmite?

El VHC se transmite por la sangre. Generalmente se transmite:

  • Al consumir drogas inyectables y compartir el material de inyección
  • En entornos sanitarios, debido a la reutilización o la esterilización inadecuada de equipo médico, especialmente jeringas y agujas
  • A través de transfusiones de sangre y productos sanguíneos sin analizar

También se puede transmitir por vía sexual y pasar de la madre infectada a su hijo, aunque estas formas de transmisión son menos frecuentes.

La hepatitis C no se transmite a través de la leche materna, los alimentos o el agua, ni por contacto ocasional, por ejemplo, abrazos, besos y comidas o bebidas compartidas con una persona infectada.

¿Cuáles son los síntomas?

El período de incubación de la hepatitis C puede variar de dos semanas a seis meses. Tras la infección inicial, aproximadamente un 80% de los casos no presentan síntomas. Aquellos con sintomatología aguda pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).

¿Cómo se diagnostica?

Dado que la infección aguda por el VHC es generalmente asintomática, pocos son los casos diagnosticados en la fase aguda. A menudo, la infección crónica por el VHC también queda sin diagnosticar porque se mantiene asintomática hasta décadas después, cuando aparecen síntomas secundarios al daño hepático grave.

La infección con el VHC se diagnostica en dos etapas:

  • La detección de anticuerpos anti-VHC con una prueba serológica revela la infección.
  • Si los anticuerpos anti-VHC son positivos, para confirmar la infección crónica se necesita una prueba que detecte el ácido ribonucleico (RNA) del virus. Ello es así porque un 15% a 45% de las personas infectadas por el VHC eliminan espontáneamente la infección mediante una respuesta inmunitaria fuerte, sin necesidad de tratamiento, y aunque ya no estén infectadas seguirán teniendo los anticuerpos anti-VHC positivos.

Una vez diagnosticada una hepatitis C crónica se deberá evaluar el grado de daño hepático (fibrosis). Además, se debe identificar el genotipo del virus ya que hay seis y su respuesta al tratamiento es diferente. El grado de daño hepático y el genotipo del virus se utilizan para orientar las decisiones terapéuticas y la conducta clínica.

¿Cuál es la población en riesgo?

El diagnóstico precoz puede prevenir problemas de salud derivados de la infección, y también la transmisión del virus. La OMS recomienda el cribado en personas que puedan correr un alto riesgo de infección.

Los grupos de población más expuestos al riesgo de infección son:

  • Los consumidores de drogas inyectables
  • Los consumidores de drogas por vía intranasal
  • Los receptores de productos sanguíneos infectados, y los pacientes sometidos a intervenciones invasivas en centros sanitarios cuyas prácticas de control de la infección son inapropiadas
  • Los niños nacidos de madres infectadas por el VHC
  • Personas cuyas parejas sexuales están infectadas por el VHC
  • Personas infectadas por el VIH
  • Reclusos o exreclusos
  • Personas que hayan tenido tatuajes o perforaciones ornamentales (piercings)

¿Cuál es el tratamiento?

La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, porque en algunas personas la respuesta inmunitaria eliminará la infección espontáneamente y algunas personas con infección crónica no llegan a presentar daño hepático.

El año 2015 fue un año trascendental para los pacientes infectados por el VHC al poder disponer de un arsenal terapéutico variado compuesto por numerosos agentes antivirales directos capaces de eliminar de forma sostenida la replicación viral en más del 90% de los casos con escasos efectos adversos y una duración limitada a 12 o 24 semanas, según el grado de enfermedad.

El objetivo final debe ser conseguir la eliminación de la infección por el VHC en nuestro país. Para ello, no solo hay que hacer un esfuerzo en el tratamiento de los pacientes conocidos, sino invertir en estudios epidemiológicos sólidos y en programas de cribado, pues sólo conocemos a una minoría de los pacientes que están infectados.

¿Cuáles son las claves de la prevención?

Prevención primaria

Como no hay vacunas para prevenir la infección por el VHC, la prevención depende de la reducción del riesgo de exposición al virus en el entorno sanitario, en los grupos de población de alto riesgo, como los consumidores de drogas inyectables, y en los contactos sexuales.

Ejemplos de intervenciones de prevención primaria recomendadas por la OMS:

  • Higiene de las manos, incluida la preparación de las manos para la cirugía, el lavado de las manos y el uso de guantes
  • Uso seguro y apropiado de las inyecciones en la atención sanitaria
  • Manipulación y eliminación segura de objetos afilados y desechos
  • Prestación de servicios integrales de reducción de daños a los consumidores de drogas inyectables, por ejemplo proporcionando material de inyección estéril
  • Análisis de la sangre donada para detectar las hepatitis B y C (así como el VIH y la sífilis)
  • Capacitación del personal sanitario
  • Promoción del uso correcto y sistemático de preservativos

Prevención secundaria y terciaria

Para las personas infectadas por el virus de la hepatitis C la OMS recomienda:

  • Información y asesoramiento sobre opciones de atención y tratamiento
  • Vacunación contra las hepatitis A y B para prevenir la coinfección por esos virus y proteger el hígado
  • Tratamiento médico temprano y adecuado, incluida, si procede, la terapia antivírica
  • Seguimiento periódico para el diagnóstico precoz de la enfermedad hepática crónica

 

El verano es la época en la que estamos más expuestos a las picaduras de insectos. El tiempo al aire libre, las altas temperaturas, las ventanas abiertas… todo son factores para facilitarle a los mosquitos y demás insectos que nos piquen. La Unidad de Dermatología de HSA explica las recomendaciones clave para que las picaduras no sean un contratiempo en las vacaciones.

En el ámbito de la prevención de las picaduras de insectos, se recomienda:

  1. Utilizar mangas largas, pantalones largos, calcetines, y evitar ropa de color llamativo.
  2. Usar repelentes de insectos. Recordar que no son recomendables en niños menores de 2 años, y que deben seguirse de forma estricta las instrucciones de aplicación.
  3. Utilizar una mosquitera adecuada en la cama o en las ventanas.
  4. Evitar perfumes.

Una vez ya nos han picado los insectos:

  1. Limpiar y desinfectar bien la zona. No rascarse.
  2. La aplicación de frío local puede ser útil.
  3. Pueden utilizarse productos que contengan calamina o crema antiinflamatoria de corticoides.
  4. En caso de múltiples picaduras o si son muy pruriginosas, el médico puede indicar algún tratamiento oral para aliviar los síntomas.

Un grupo reducido de personas pueden presentar una reacción grave secundaria a las picaduras de insectos, especialmente de abejas o de avispas, que puede manifestarse con malestar general, taquicardia o dificultades respiratorias. En estos casos será necesario acudir a un servicio de Urgencias para recibir la medicación adecuada.

Por último, durante la época estival que son muy frecuentes los viajes internacionales, es recomendable acudir al centro de vacunación internacional (Sanidad Exterior) antes de realizar el viaje, donde nos informaran sobre las vacunas que deberían administrarse o los medicamentos a tomar para evitar las enfermedades transmitidas por las picaduras de determinados insectos.

Con la llegada del verano y el calor llega también un periodo delicado para los pies. Debido tanto al cambio del tipo de calzado como a las nuevas condiciones climatológicas, los pies pueden sufrir determinados problemas. Hay que tener en cuenta que pasamos de un calzado cerrado a uno abierto, además de prescindir de calcetines o medias que, en gran medida, protegen los pies. Ante esta realidad el podólogo Miguel Cruz, de la Unidad de Podología de Hospital San Agustín, explica las claves para pisar fuerte durante el verano sin complicaciones.

 

¿Cuáles son los problemas más comunes?

  • Rozaduras y ampollas son de los problemas más frecuentes.  Las primeras se deben a la fricción de la piel desnuda contra el nuevo zapato o sandalia y pueden llegar a provocar una herida. Las segundas tienen la misma causa, pero en este caso, en vez de lacerar la piel, ésta se levanta acumulando líquido debajo.
  • Exceso de sudoración. En el pie existen una gran cantidad de glándulas sudoríparas y en algunas personas que sudan en exceso se produce una humedad elevada que acarrea problemas secundarios,  como por ejemplo grietas interdigitales.
  • Sequedad excesiva de la piel, el hecho de llevar los pies al aire y la elevada temperatura, provocan una mayor sequedad de la piel en esta época del año. Ésta se manifiesta en la zona de los talones, cuyos bordes aparecen blanquecinos debido a la falta de hidratación y acumulación de hiperqueratosis (dureza de la piel).
  • Infecciones cutáneas por hongos. Durante el verano se dan las condiciones ideales para las infecciones  por hongos.  La afección más famosa de todas es el Pie de Atleta, producido por el hongo candida albicans y que aparece en los dedos, provocando una piel enrojecida, seca y escamosa. En ocasiones, también pueden aparecer grietas o ampollas.

¿Cómo prevenir y tratar a tiempo??

  • Elegir un calzado adecuado es muy importante: cómodo, de material transpirable y suave, amplio y con una suela amortiguadora a la par que flexible. Esto evitará de modo considerable la aparición de rozaduras y ampollas. En caso de producirse una rozadura debemos desinfectarla y cubrirla con un apósito.
  • Las uñas deben vigilarse regularmente, cortándolas rectas, siguiendo la morfología del dedo y dejando un margen mínimo para que la uña sobresalga de la piel.
  • Para la  sudoración se puede optar por productos que regulan la transpiración. Existen los desodorantes (que no evitan la humedad, sólo desodorizan) y los antitranspirantes que taponan en cierto grado los poros por los que sale el sudor, controlando así la humedad.  Es imprescindible leer las instrucciones del mismo y seguirlas al pie de la letra para evitar problemas añadidos.
  • Debido a una sudoración excesiva, pueden producirse grietas interdigitales. En estos casos debemos aplicar un antiséptico en ellas para facilitar su cicatrización y evitar la infección, además de procurar secarnos muy bien entre los dedos tras la ducha y usar algún producto secante como los polvos de talco antes de calzarnos. Se ha de evitar el uso continuado y diario de calzado deportivo cerrado.
  • El Pie de Atleta, un problema típico en verano, es una infección por hongos debida a una sudoración extrema y humedad concentrada en los pies. Se trata con antimicóticos y suele curarse con constancia en el tratamiento. Para evitarlo se aconseja:
    •  Utilizar chancletas o zapatillas de goma en piscinas, saunas, gimnasios y zonas públicas donde se está en contacto directo con la humedad.
    • Usar calzado que permita la transpiración, a ser posible de piel o materiales naturales.
    • Nunca comparta toallas o calzado.
    • Higiene diaria de los pies, secándolos cuidadosamente especialmente entre los dedos
  • Otro problema frecuente son los contagios por papilomavirus (verrugas plantares), que abundan en zonas húmedas y calientes como las piscinas, gimnasios, saunas, etc. Son muy frecuentes en niños. Con el uso de unas chanclas apropiadas en estos lugares se previene su contagio. En caso de aparecer se debe acudir al podólogo para su valoración, diagnóstico y tratamiento.

Para no olvidar!!

  • En verano se debe duplicar la hidratación de la piel para evitar problemas de sequedad.
  • Aplicar las cremas hidratantes, preferiblemente por la noche para evitar aumentar la sudoración durante el día.
  • En zonas húmedas, siempre llevar los pies protegidos con chanclas o zapatillas de goma para evitar contagios por agentes infecciosos.

Y recuerde, ante cualquier duda o consulta, acuda a su podólogo; el especialista en los problemas y afecciones de los pies.

El calor, las salidas, los helados, los postres… parece que todo lo que apetece en verano es poco saludable y poco recomendable, pero ¿es realmente así? La dietista y nutricionista de Hospital San Agustín, Lola Sousa Márquez, responde a todas las cuestiones que hacen posible tener una alimentación sana y rica contra el calor.

¿Qué hace que se cambien los hábitos alimenticios en verano?

La llegada del verano favorece los cambios de rutina y el abandono de un horario regular para las comidas. Picotear entre horas alimentos calóricos, aumentar el consumo de cervezas, refrescos azucarados, helados, etc. facilita el aumento de peso y nos alejan del estilo de vida saludable.

Si se viaja en vacaciones ¿cuál debe ser nuestra máxima precaución?

Cuando se viaja hay que tener cuidado con el buffet libre que incita a comer más cantidad y alimentos de poca calidad nutricional: fritos, embutidos y otros alimentos grasos, salsas, bollería, etc.

Es aconsejable estando de vacaciones planificar el menú semanal, para que sea equilibrado y variado. Además, se debe realizar la compra con una lista previa y preferiblemente con el estómago lleno. De este modo podemos controlar mejor.

¿Cómo deben ser las comidas en verano?

Los platos para el verano deben ser refrescantes, hidratantes y fáciles de preparar. Ensaladas, gazpacho, macedonias hechas con productos frescos son buenas opciones. Mantener una hidratación correcta es muy importante, sobre todo para los grupos de riesgo donde se incluyen niños y ancianos.

Además de beber agua, también se puede preparar infusiones con hielo y sorbetes caseros a base de fruta sin añadir azúcar. En verano, tenemos una amplia variedad de frutas y verduras de temporada que son alimentos muy aconsejados para mantener la hidratación, el peso y la salud en general. Poseen un alto valor nutricional al ser ricas en fibra, vitaminas, minerales y otros fitonutrientes.

Los platos deben ser ligeros, con las verduras predominando en el menú. Plancha, vapor, horno, mejor que guisos contundentes y evitar comidas copiosas. Las verduras crudas son una buena opción.

¿Qué alimentos suelen olvidarse en esta época del año?

Es importante no olvidarse de las legumbres: judías, guisantes, garbanzos, lentejas, etc. que son buena fuente de proteína vegetal, hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Una manera apetecible de comerlas en verano es incorporarlas a las ensaladas y picadillos en vez de tomarlas en preparaciones calientes, más propias del invierno.

¿Alguna recomendación para el buen estado de los alimentos?

Otros aspectos claves son la higiene y conservación de los alimentos. Cuidado con los alimentos “artesanales” sin etiquetar o perecederos de venta ambulante cuando hacemos turismo rural. Mantener siempre la cadena de frío y descongelar los alimentos dentro de la nevera. Evitar tortilla y cremas elaboradas con huevo fresco para excursiones al campo o playa.

Y por supuesto, no dejar de aprovechar el tiempo libre para hacer más actividad física, pero en las horas más frescas.

 

La sordera es una patología que afecta cada día a más personas. A pesar de los grandes avances en los últimos años para la conciliación de la sordera en la vida cotidiana de las personas que la padecen, es necesario hacer énfasis en la prevención y el diagnóstico precoz.

El Dr. Víctor Núñez, especialista de la Unidad de Otorrinolaringología de Hospital San Agustín, con gran experiencia en el tratamiento y diagnóstico precoz de la sordera explica los principales puntos a considerar para la prevención de la patología:

  1. Vacunación infantil:

La correcta vacunación de los niños, sobre todo de enfermedades como sarampión, rubéola y parotiditis, que pueden afectar al oído interno en el curso de su evolución es fundamental.

  1. Vacunar a los adolescentes y mujeres:

Otra vacunación esencial en la prevención es la rubéola en las adolescentes y mujeres en edad fértil, antes de quedar embarazadas, ya que en caso de contagio durante el embarazo puede afectar a la audición del feto.

  1. Atención a los medicamentos ototóxicos:

Evitar el uso de medicamentos ototóxicos y en caso de ser necesaria su administración siempre bajo la supervisión de un otorrino, que vigile las lesiones del oído.

  1. Evitar manipular el oído:

Evitar la manipulación del oído, ya sea con utensilios de limpieza tipo bastoncillos o cualquier otro objeto, para evitar otitis y lesiones traumáticas de tímpano o cadena osicular.

  1. Evitar los ruidos intensos:

Controlar la exposición a ruidos intensos. En caso de profesiones con ambiente ruidoso deben cumplir con las medidas de protección estandarizadas contra el ruido y en el resto de la población evitar oír música a más de 110 decibelios.

  1. Revisión en recién nacidos:

En recién nacidos con sufrimiento en el parto o con antecedentes familiares de sordera, deben ser evaluados y diagnosticar tempranamente su sordera para que sean tratados cuanto antes.

  1. Ante cualquier síntoma, el otorrino es la mejor fuente de consulta:

Acudir al especialista en caso de síntomas como inflamación, dolor, taponamiento, zumbidos o supuración de oídos. No seguir consejos ni recomendaciones conseguidas en internet u otros foros, el especialista es la mejor fuente de información.

  1. Atención a la limpieza del oído

Limpieza del oído: sólo la parte más externa del oído con una toalla o gasa.

 

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